Un año de EQUO

El 4 de junio de 2011 nos reunimos en Madrid un grupo de personas provenientes de diversos colectivos sociales – agrupados en torno a la Fundación EQUO – con representantes de 35 partidos verdes y progresistas. Se trataba de culminar el proceso en el que llevábamos ya trabajando algunos meses de constituir una nueva formación política cuyos ejes de acción fueran la ecología política, la equidad social y la regeneración democrática. Como resultado de aquella reunión elaboramos conjuntamente el Manifiesto 4J Suma y Sigue y juntos empezamos a construir este nuevo proyecto político llamado EQUO.

 

El manifiesto comienza así:

Vivimos una profunda crisis económica y ecológica, social y política, en el mundo y en España. Es una crisis sistémica y una crisis de valores, que exige iniciar la transición hacia un sistema basado en la sostenibilidad ambiental, la equidad social y la participación política activa. Con ese objetivo […] nos reunimos en Madrid para unir nuestras fuerzas en un proyecto político nuevo para buscar respuestas y fórmulas alternativas desde la transformación ecológica, social, ética y democrática de la sociedad. Este proyecto se llama EQUO.

Hoy podemos decir que el diagnóstico es todavía peor que entonces.

Llenos de ilusión comenzamos aquella andadura que ya lleva un año: la creación de un nuevo proyecto político que trata de dar respuesta desde la reflexión ciudadana a las crisis generalizadas en las que estamos inmersos. La situación económica y social durante este periodo, no ha hecho más que deteriorarse, y EQUO es todavía más necesario hoy de lo que lo era hace un año.Con más de cinco millones de personas sin trabajo, un gobierno recortando presupuestos sociales para cubrir la deuda bancaria, y un deterioro ecológico y democrático galopante, la ciudadanía reclama nuevas propuestas: los mismos que crearon el problema no lo van a solucionar.

A partir de aquel 4-J empezó una carrera vertiginosa para llegar a tiempo y poder presentarnos a las elecciones. Además, EQUO empezó a constituirse uno tras otro en numerosos territorios, extendiendo nuestra presencia geográfica por toda España. Elaboramos el programa electoral en red, y elegimos a través de primarias abiertas las listas electorales para las elecciones generales.

En la campaña electoral trabajamos muy duro, pero fue una gran fiesta para nosotros. Gentes que no nos conocíamos prácticamente, trabajando juntos por una idea común. Como cabeza de lista de EQUO fue emocionante sentir el apoyo de tanta gente. Así conseguimos, casi sin enterarnos los miles de avales que necesitamos para poder presentarnos a las elecciones.

Las elecciones generales adelantadas al 20-N dejaron un gobierno de mayoría absoluta del PP, cuyas políticas estamos sufriendo en la actualidad. EQUO consiguió en las elecciones en conjunto (incluyendo la coalición con Compromís en Valencia) casi 350.000 votos. Un respaldo ciudadano que con una ley electoral proporcional nos hubiera dado 5 diputados, y mayor del que nunca haya conseguido ningún partido verde en España. La actual Ley Electoral, sin embargo, nos dejó con un sólo diputado por Valencia en coalición con Compromís.

EQUO se presentó a las elecciones sin créditos de ninguna entidad bancaria. Decidimos financiar la campaña sólo a través de las aportaciones de la gente que nos quisiera apoyar. En esto, como en tantas otras cosas, hemos sido innovadores.

Han sido muchas las discusiones sobre el resultado electoral. También sobre los que vinieron después en las autonómicas de Andalucía y Asturias. Qué se hizo bien, qué se hizo mal. Hay en el diagnóstico una factor común, y es que EQUO todavía no ha logrado implantarse con un nível de conocimiento suficiente en muchos sectores de la ciudadanía. Tenemos una gran presencia en las redes sociales, e implantación en los centros urbanos, pero todavía nos queda mucho camino por recorrer.

El actual contexto de gravísima crisis política y económica, que está degenerando en una crisis de derechos, hace falta una propuesta como EQUO. Los analistas políticos empiezan a llegar a la misma conclusión a la que nosotros llegamos hace ya dos años: estamos en una profunda crisis del actual modelo democrático. Nuestra propuesta va en la línea de que necesitamos una profunda regeneración del sistema democrático, pero que para hacerla necesitamos más política, y no menos.

El trabajo de EQUO ha sido posible gracias a la ilusión, al esfuerzo, y a la implicación de miles de personas que, cada cual desde su ámbito, han aportado a la construcción de este proyecto ciudadano. Sin ellos y ellas EQUO no existiría.

Hoy continuamos caminando y construyendo. Las expectativas de quienes querían vernos desaparecer después de las elecciones se han visto decepcionadas: aquí seguimos, y si cabe con más ganas.

Ahora EQUO está inmerso en el proceso de preparación del Primer Congreso que celebraremos el próximo mes de julio. En la equomunidad se discuten los distintos documentos congresuales, importantes para perfilar de manera sólida a la organización.

Por delante nos quedan muchísimos retos. En el corto plazo el más importante: continuar con el proceso de extensión que ya hemos iniciado, que mucha gente nos conozca, se acerque a nuestras propuestas, y las apoye. ¿Nos ayudas?

 

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